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Ettore Majorana estuvo en Buenos Aires, Argentina?

El 13 de enero de 1938, con 31 años, Ettore Majorana tomó posesión de una plaza como profesor en el Instituto de Física de la Universidad de Nápoles. Parecía que todo había vuelto a la normalidad. Pero apenas un par de meses después remitió unas cartas a su familia y al director de su Instituto, Antonio Carrelli, en las que de forma un tanto críptica anunciaba que “era consciente de que su inesperada desaparición sería un inconveniente” y que “si era posible, le olvidaran”.

Ettore Majorana trabajo con el Nobel de fisica Werner Heisenberg

Sin embargo, tras estudiar los huesos que había recuperado allí, la Real Sociedad de Antropología británica determinó que no eran los del aventurero. Aun así, los Villas Bôas estaban convencidos de que los kalapalo habían matado a Fawcett para quedarse con lo que llevaba, una historia que supuestamente habría corroborado en su lecho de muerte el jefe Izarari.
Por supuesto, no ha faltado quien acusara a los Bôas de inventárselo todo.
Werner Heisenberg

Aunque el misterio continúa, de lo que no hay duda de que los restos de los exploradores descansan en algún lugar del Xingú, al igual que los demás de 100 personas que se han adentrado en la peligrosa selva amazónica en su busca.

Cuiaba fue el destino de Dyott, en busca de Fawcett

A finales de 1927 la firma North American Newspaper Alliance organizó una expedición de rescate a cargo de George M. Dyott, que partió de Cuiabá en mayo de 1928. Encontró los primeros indicios del paso de Fawcett entre los anauqua. Uno de los hijos del jefe, Aloique, llevaba como adorno la placa identificativa de uno de los proveedores de Fawcett. Además, en su cabaña había un baúl inglés de metal.

Fawcett y sus viajes por Brasil y Argentina

Fawcett se convenció de la veracidad de esta historia al estudiar una figura de 25 cm que le había entregado el novelista Henry Rider Haggard, creador del aventurero de fición Allan Quatermain.

Esta estatuilla, hoy perdida, procedía supuestamente de Brasil y representaba un sacerdote con un tocado de estilo egipcio que sujetaba una tabla marcada con inscripciones.

El mundo perdido en el Mato Grosso

El desierto guarda sus secretos y la selva también. El 29 de mayo de 1925 el coronel británico Percy Harrison Fawcett se aventuró en el Mato Grosso acompañado de su hijo Jack y un amigo de este. La última vez que se les vio fue cruzando el Alto Xingú, una región situada

entre el bosque ecuatorial del sur del Amazonas y la sabana del Brasil donde hoy viven 2.500 personas repartidas en 13 grupos étnicos.

Desaparaciones historicas que han dejado huella

En 1845, John James Waterton, un ingeniero de ferrocarriles escocés, envió a la prestigiosa Royal Society británica un estudio donde

demostraba que la presión de un gas sobre las paredes de un contenedor se podía explicar en función de los choques de las moléculas del fluido contra ellas.

El trafico de antigüedades en Alejandria

El tráfico de antigüedades se convirtió con el beneplácito de la administración en un negocio que dejó a la ciudad sin muchos de sus tesoros, como el obelisco de Cleopatra, enviado a Nueva York en 1879. Por otra parte, el mosaico étnico de la población dio origen a una vida artística e intelectual sin parangón. Había periódicos en varias lenguas, ópera y teatro para una comunidad internacional que usaba el francés como idioma de la vida social.

Ese mundo cosmopolita acabó cuando Egipto logró la independencia en 1952 y el nacionalismo fue mermando la colonia foránea.

Mehmet Ali y la Edad de Oro en Alejandria

Este nuevo itinerario alteró el tráfico marítimo internacional y asestó  un duro golpe a Alejandría, que vivió tiempos oscuros tras la conquista de Egipto por los otomanos en 1517. Hacia 1650, el canal que la unía con el Nilo dejó de ser navegable por falta de mantenimiento y las arcas públicas estaban vacías porque los pachás desviaban el dinero de los impuestos a Estambul.

La alejandria comercial del Medioevo

La versión más extendida hasta ahora entre historiadores y escritores ha sido que la Alejandría árabe y medieval fue poco menos que un erial (tierra o campo sin cultivar ni labrar) invadido por las arenas del desierto.

Lawrence Durrell llegó a escribir que “entre Amr y Napoleón median casi mil años de silencio y abandono”, sin embargo recientes descubrimientos dicen lo contrario, en opinión del arqueólogo Jean-Yves Empereur: “en varios yacimientos alejandrinos se han encontrado restos de mercancías procedentes de todo el mundo, desde tintes de Marruecos hasta cerámicas chinas, que prueban que el comercio, a gran escala siguió vivo en la ciudad, donde los judíos y coptos, que formaban la mayoría de la población, pudieron convivir con la nueva clase dominante árabe”.

Los cristianos y el final de la Alejandria clasica

Durante la época romana se produjo la penetración en Alejandría del cristianismo, a partir de la predicación de San Marcos en el año 61.
La vida de los cristianos egipcios, los llamados coptos, fue especialmente dificíl durante las persecuciones de Diocleciano (284-305).
Sin embargo, el edicto de Constantino en 313 que permitió la libertad de culto cambió las tornas y pronto los cristianos pasaron de perseguidos a perseguidores.