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Cuiaba fue el destino de Dyott, en busca de Fawcett


By administrador - Posted on 13 mayo 2009

Fue una trampa de los indios?

A finales de 1927 la firma North American Newspaper Alliance organizó una expedición de rescate a cargo de George M. Dyott, que partió de Cuiabá en mayo de 1928. Encontró los primeros indicios del paso de Fawcett entre los anauqua. Uno de los hijos del jefe, Aloique, llevaba como adorno la placa identificativa de uno de los proveedores de Fawcett. Además, en su cabaña había un baúl inglés de metal.

Aloique reconoció que había guiado a Fawcett e informó de que este había caído en una emboscada de otra tribu.

Dyott partió con el cacique en dirección al poblado de los kalapalo. Quería que le acompañaran al lugar donde supuestamente había muerto Fawcett. Sin embargo, la actitud de los indígenas, que se esfumaron sin previo aviso una noche llevó a Dyott a temer que quizá él también necesitaría una expedición de rescate, así que decidió abandonar rápidamente la zona.

Su conclusión fue que Fawcett y sus compañeros perecieron a manos de los nativos. En su cabeza estaban Aloique y los kalapalo.
Mientras, la familia del explorador se negaba a cree que estaba muerto. De hecho, su mujer aseguró hasta 1934 haber estado recibiendo ¡mensajes telepáticos de su marido! Con el tiempo surgieron las explicaciones más alocadas sobre su desaparición. Se llegó a proponer que había vivido en la ciudad perdida todos esos años en un lujoso harén repleto de mujeres y tratado como un semidiós; también que había sido hecho prisionero por indios e incluso que estaba trabajando como agente soviético en Brasil.

A mediados del Siglo XX, los hermanos Claudio, Orlando y Leonardo Villas Bôas, grandes defensores del indio brasileño, se ganaron la confianza de los kalapalo, con los que convivieron cinco años. Estos indígenas llegaron a mostrarles el “túmulo de los engeles”, el lugar donde supuestamente había sepultado a Fawcett y los suyos.