El mundo perdido en el Mato Grosso
En busca de Z, el lugar donde se encuentra el fuego que nunca se apaga
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El desierto guarda sus secretos y la selva también. El 29 de mayo de 1925 el coronel británico Percy Harrison Fawcett se aventuró en el Mato Grosso acompañado de su hijo Jack y un amigo de este. La última vez que se les vio fue cruzando el Alto Xingú, una región situada |
entre el bosque ecuatorial del sur del Amazonas y la sabana del Brasil donde hoy viven 2.500 personas repartidas en 13 grupos étnicos.
Fawcett, que era amigo del escritor Arthur Conan Doyle, quien se inspiró en sus peripecias para escribir “El mundo perdido”, buscaba una ciudad que había llamado “Z, el lugar donde se encuentra el fuego que nunca se apaga”. Su tendencia a dar crédito a lo sobrenatural, como la leyenda de la Atlántida, propició que la comunidad científica se mofara de él cuando afirmó haber visto anacondas gigantes o perros con dos narices.
Sin embargo, Fawcett había encontrado un documento de 1754 que describía la expedición de un tal Francisco Raposo, que se había aventurado en el interior del Brasil en busca de las legendarias minas de oro y plata de Muribeca. En su luegar, Raposo encontró una metrópolis de piedra.
