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Ettore Majorana estuvo en Buenos Aires, Argentina?

El 13 de enero de 1938, con 31 años, Ettore Majorana tomó posesión de una plaza como profesor en el Instituto de Física de la Universidad de Nápoles. Parecía que todo había vuelto a la normalidad. Pero apenas un par de meses después remitió unas cartas a su familia y al director de su Instituto, Antonio Carrelli, en las que de forma un tanto críptica anunciaba que “era consciente de que su inesperada desaparición sería un inconveniente” y que “si era posible, le olvidaran”.

Fawcett y sus viajes por Brasil y Argentina

Fawcett se convenció de la veracidad de esta historia al estudiar una figura de 25 cm que le había entregado el novelista Henry Rider Haggard, creador del aventurero de fición Allan Quatermain.

Esta estatuilla, hoy perdida, procedía supuestamente de Brasil y representaba un sacerdote con un tocado de estilo egipcio que sujetaba una tabla marcada con inscripciones.

El mundo perdido en el Mato Grosso

El desierto guarda sus secretos y la selva también. El 29 de mayo de 1925 el coronel británico Percy Harrison Fawcett se aventuró en el Mato Grosso acompañado de su hijo Jack y un amigo de este. La última vez que se les vio fue cruzando el Alto Xingú, una región situada

entre el bosque ecuatorial del sur del Amazonas y la sabana del Brasil donde hoy viven 2.500 personas repartidas en 13 grupos étnicos.

Desaparaciones historicas que han dejado huella

En 1845, John James Waterton, un ingeniero de ferrocarriles escocés, envió a la prestigiosa Royal Society británica un estudio donde

demostraba que la presión de un gas sobre las paredes de un contenedor se podía explicar en función de los choques de las moléculas del fluido contra ellas.

Mehmet Ali y la Edad de Oro en Alejandria

Este nuevo itinerario alteró el tráfico marítimo internacional y asestó  un duro golpe a Alejandría, que vivió tiempos oscuros tras la conquista de Egipto por los otomanos en 1517. Hacia 1650, el canal que la unía con el Nilo dejó de ser navegable por falta de mantenimiento y las arcas públicas estaban vacías porque los pachás desviaban el dinero de los impuestos a Estambul.

La alejandria comercial del Medioevo

La versión más extendida hasta ahora entre historiadores y escritores ha sido que la Alejandría árabe y medieval fue poco menos que un erial (tierra o campo sin cultivar ni labrar) invadido por las arenas del desierto.

Lawrence Durrell llegó a escribir que “entre Amr y Napoleón median casi mil años de silencio y abandono”, sin embargo recientes descubrimientos dicen lo contrario, en opinión del arqueólogo Jean-Yves Empereur: “en varios yacimientos alejandrinos se han encontrado restos de mercancías procedentes de todo el mundo, desde tintes de Marruecos hasta cerámicas chinas, que prueban que el comercio, a gran escala siguió vivo en la ciudad, donde los judíos y coptos, que formaban la mayoría de la población, pudieron convivir con la nueva clase dominante árabe”.

Los cristianos y el final de la Alejandria clasica

Durante la época romana se produjo la penetración en Alejandría del cristianismo, a partir de la predicación de San Marcos en el año 61.
La vida de los cristianos egipcios, los llamados coptos, fue especialmente dificíl durante las persecuciones de Diocleciano (284-305).
Sin embargo, el edicto de Constantino en 313 que permitió la libertad de culto cambió las tornas y pronto los cristianos pasaron de perseguidos a perseguidores.

Alejandria, de capital real a almacén de trigo del Imperio romano

Alejandría perdió su estatus de capital de reino (cuando los romanos la conviertieron en provincia romana), pero siguió siendo extraordinaria y aumentó su riqueza gracias a su posición estratégica en el comercio entre Europa, África y la India.

Los romanos hicieron de Egipto el granero del Imperio y almacenaban la cosecha anual de trugo en Alejandría, que también mantuvo su pujanza como centro intelectual donde brillaron el ingeniero Herón, el filósofo Filo de Alejandría y el geógrado Ptolomeo.

Donde estaba el Faro de Alejandria?

La secuencia exacta de su destrucción es un misterio, aunque parece que en el siglo VIII un sismo derribó la parte más alta y en el Siglo XIV se cayó todo; lo mismo sucede con su ubicación, objeto de discusión entre los dos arquéologos franceses que actualmente trabajan en la recuperación de los restos de Alejandría. Jean-Yves Empereur cree que los bloques de piedra que él localizó sumergidos al pie del actual fuerte Quaitbey formaban parte del Faro,

mientras que Franck Goddio piensa que fueron colocados después de su derrumbe para proteger la ciudad de las incursiones de los cruzados.

Alejandria es el Grial de la arqueología moderna

En el subsuelo de la mezquita de Nabi Daniel, un equipo de arqueólogos dirigidos por el egipcio Ain Shams busca la tumba de Alejandro Magno, mientras su colega Farsi El Fakaharany persigue el mismo objetivo pero en el cementerio latino.

El emplazamiento del sepulcro el fundador de Alejandría es el Grial de la arqueología moderna y uno de los misterios de esa ciudad extraña y evocadora como pocas. Hoy, la Corniche –su famoso paseo marítimo- se llama Sharia 26 de Julio y es el mejor escaparate de la caótica vitalidad y el proceso de islamización que afecta a la urbe.