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Los cristianos y el final de la Alejandria clasica


By administrador - Posted on 04 mayo 2009

La llegada el cristianismo con San Marcos

Durante la época romana se produjo la penetración en Alejandría del cristianismo, a partir de la predicación de San Marcos en el año 61.
La vida de los cristianos egipcios, los llamados coptos, fue especialmente dificíl durante las persecuciones de Diocleciano (284-305).
Sin embargo, el edicto de Constantino en 313 que permitió la libertad de culto cambió las tornas y pronto los cristianos pasaron de perseguidos a perseguidores.

La Alejandría clásica empezó a tambalearse cuando el emperador Teodosio se convirtio al critianismo en 380 y el obispo Teófilo mandó destruir los templos paganos de la ciudad, incluido el Serapeum.

Otro obispo, san Cirilo, culminó el acoso a la cultura helenística alentando en el año 415 el asesinato de Hipatia, la científica que brilló en el campo de las matemáticas, la astronomía y la filosofía, y llegó a dirigir el Museo.

Aun con todo, el patrimonio monumental y cultural de Alejandría debía seguir siendo deslumbrante cuando los árabes la conquistaron en 642.

Tras entrar con su caballería, el comandante Amr Ibn al-As mandó este despacho al califa de Arabia: “He tomado una ciudad que contiene 4.000 palacios, 4.000 baños y 400 teatros, 1.200 verduleros y 40.000 judíos”.

Luego ordenó desmantelar sus murallas para mantenerla “accesible por todas partes, como la casa de una prostituta”. Fue el inicio de una paulatina decadencia a la que contribuyeron la decisión de trasladar la capitalidad egipcia a la nueva ciudad de Fustat –la actual El Cairo-, y una seria de terremotos y maremotos que cambiaron la configuración del litoral alejandrino y echaron abajo parte de sus tesoros arquitectónicos en el siglo VIII.

Frank Godio cree que el enorme peso de los templos y palacios ptolemaicos fue una de las causas del desplome de la ciudad, levantada sobre un suelo muy blando: “el lodo nilótico está compuesto por cristales que contienen agua en su interior.

Si se ejerce una presión muy grande sobre ellos, los cristales se juntan y dejan escapar el agua que, al evacuarse, hace que la tierra pierda un 50% de su volumen, por lo que todo lo que está construido encima se viene abajo”, dice el arqueólogo francés.